Acordaos (Memorare)

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Una de las oraciones marianas mas ampliamente conocida y rezada en la actualidad, pharm en el mundo católico, ampoule es el Acordaos (llamada también Memorare por su inicio en latín).
Esta oración de intercesión a la Virgen, discount es atribuida al cisterciense Bernardo de Claraval. Pero a pesar de ser denominada la oración de San Bernardo, no se sabe exactamente el origen de la misma, los primeros documentos donde la encontramos proceden del siglo XV.
Quien divulgó realmente la oración fue el fraile francés Claude Bernard (1588-1641), llamado “le pauvre prêtre”, que vivió cinco siglos más tarde que el santo de Claraval.
Bernard utilizaba la oración como una ayuda en su apostolado entre los condenados a muerte, llegando a imprimir 200.000 folletos con el Acordaos en varios idiomas, distribuyéndolos donde pensaba que podían ser de ayuda.
Tanta devoción a esta oración procedía del hecho que el propio Bernard había sido curado de una grave enfermedad, después de haber rezado el Acordaos al sentirse en peligro de muerte.
En un primer momento pensó que su curación se había debido a causas naturales, pero recibió la visita de un fraile agustino que le contó que la Virgen se le había aparecido y contado la enfermedad del Padre Claude. En ese momento pidió perdón a Dios por su ingratitud y se dedicó a fomentar la divulgación de la oración.
La razón por la que se atribuye a San Bernardo puede ser debida a que en la Biblioteca Nacional de París existen unos retratos de Claude Bernard junto con la oración y un rotulo que dice “oración del Rev. P. Bernard a la Virgen”; con el tiempo se asoció la oración que rezaba el fraile con el Santo de Claraval.
El propio fraile manifestó que la oración la había aprendido de su padre y se sabe que era conocida y rezada por el salesiano y obispo de Ginebra, San Francisco de Sales (1567-1622) veintiún años más viejo. En la obra Antidotarius animae, publicada en 1489, un libro de oraciones de Nicolaus Salicetus, un monje cisterciense, abad de Baumgarten, pueblo que hoy forma parte de la ciudad de Viena, donde murió en 1493, aparece una oración Ad sanctitatis tuae pedes, dulcissima Virgo Maria (A los pies de tu santidad, dulce Virgen María), dentro de la cual esta incluido el Acordaos.
Esta oración aparece en otros libros como en Hortulus Animae (Pequeño jardín de las almas), un libro de oraciones en latín y alemán, cuya primera edición conocida fue impresa en Estrasburgo por William Schaffener of Rappeltsweiler el 13 de marzo de 1498 y en el Precationum piarum enchiridion (Manual de oraciones piadosas) del filosofo y teólogo Simon Verepaeus (1522-1598).
A lo largo del siglo XVII la oración la encontramos, con pequeñas diferencias, en diversas obras, como Coeleste palmetum (Palmar celestial) del jesuita alemán Wilhelm Nakatenus (1617-1682) hasta llegar a la versión que utilizamos actualmente.
Como conclusión podemos decir que el Acordaos es una oración mariana muy popular, de autor desconocido, que su autor no es San Bernardo, a pesar de la idea ampliamente extendida y que los primeros datos sobre su uso se remontan a mediados del siglo XV, estando su rezo generalizado en el siglo XVIII. El Papa Pío IX otorgó en 1846, año de su elección, indulgencias por su rezo.

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. ¡Oh Madre de Dios!, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén