Belenes

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La reciente publicación del tercer libro sobre Jesús de Nazaret de Su Santidad Benedicto XVI, drugstore en el que se habla sobre la infancia de Jesús, diagnosis ha permitido que publicaciones que analizan las noticias religiosas de manera “anecdótica” hagan énfasis en que “El Papa afirma que no había ni mula ni buey en el portal de Belén”.
Cada uno es libre de detenerse en aquello que le interesa, pero si los redactores de la noticia hubiesen tenido rigor en la difusión de lo que a ellos les interesaba, al menos podrían haber indicado la frase exacta, el Papa en su reflexión sobre el nacimiento de Jesús, como el mismo dice, hace una divagación y afirma lo que es evidente “En el Evangelio no se habla en este caso de animales”.
Efectivamente, en la descripción del nacimiento de Jesús que San Lucas hace en el capitulo segundo de su evangelio, se menciona por tres veces la palabra “pesebre” pero no hace ninguna referencia a animales. La destacada noticia atribuida al Papa es algo que ya se sabe desde hace casi dos mil años.
Hay muchas cosas en las tradiciones de la Iglesia que no se sustentan con hechos o datos contrastados, por ejemplo, siempre se habla de tres Reyes Magos, pero no se sabe cuantos fueron, los armenios dicen que fueron doce y el evangelio de San Mateo se habla de “unos magos” (Mt 2, 1). La cifra de tres la estableció el Papa León I el Magno (390-461) mediante un decreto que se menciona en una de sus homilías.
Y en ese sentido de tradición el Papa dice que “Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno” puesto que a pesar de que no consta la existencia de ambos animales en el pesebre donde nació Jesús, si es verdad que existe una referencia bíblica donde se dice “El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende.” (Isaías 1, 3).
A pesar de que con anterioridad se hacían representaciones plásticas del lugar donde nació Jesús, el primer Belén que dio origen a una tradición continuada hasta nuestros días fue el que San Francisco de Asís realizó en la Nochebuena del año 1223, en una cueva próxima a la ermita de Greccio, pequeño pueblo del centro de Italia en el Lazio, mediante un pesebre (sin niño) con el buey y la mula, en referencia a la cita de Isaías indicada más arriba.
San Francisco murió tres años más tarde y ya empezaba a consolidarse en la península itálica la costumbre de instalar Belenes, de allí se extendió por el resto de Europa, al principio como práctica eclesiástica, posteriormente aristocrática y finalmente popular. El mismo proceso se siguió en España cuando Carlos III, que había sido Rey de Nápoles, promovió la difusión de los nacimientos entre la aristocracia española, llegando posteriormente a la práctica popular en toda España y en América.