Donación de Constantino (1)

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Acaba de publicarse en la Colección Clásicos latinos medievales y renacentistas de la editorial Akal, pharmacy el texto en castellano de la “Donación de Constantino”, pharmacy un documento probado como falso, troche según el cual, el emperador cedía poder y territorios al Papa Silvestre y a la Iglesia Romana.
Documento, que como veremos más adelante, fue utilizado por algunos Papas como argumento en sus reivindicaciones territoriales.
El libro incluye también la refutación que en 1440 realizó el humanista y filosofo italiano Lorenzo Valla (1406-1457).
Pero quizás habría que recordar un poco la historia para centrar el tema.
El emperador Constantino no fue, como algunos pretenden el primer emperador cristiano, aunque sí el primero que murió siéndolo, pues fue bautizado en el lecho de muerte en el año 337, por el obispo arriano Eusebio de Nicomedia.
El historiador Eusebio de Cesárea nos dice que fue bautizado en Helenópolis de Bitinia. La afirmación contenida en las “Actus Silvestri”, -una biografía falsa de este Papa – que el Papa San Silvestre (314-355) lo bautizó en la Basílica de Letrán es una leyenda.
Lo que si es cierto, es que desde el año 313 en el que junto a Licinio, emperador de Oriente, decretó la libertad de culto en el Imperio, Constantino devolvió los lugares de culto y de los demás bienes inmuebles confiscados durante la última persecución de Galerio, facilitó ayudas estatales en dinero para la construcción de iglesias, permitió la existencia de tribunales cristianos y permitió al papa Milciades (originario del área madrileña) (311-enero 314) la ocupación del palacio del Laterano, donde se comenzó enseguida la construcción de la basílica laterana, hoy en día la Basílica de San Juan de Letrán. También entre los años 326 y 333 se construyó en Roma otra Basílica sobre el lugar en el que a principios del siglo primero se encontraban los jardines de Agripina y donde actualmente se encuentra la Basílica de San Pedro.
Evidentemente Constantino ejerció una política favorable hacia los cristianos, pero existe una controversia en relación con su verdaderas intenciones, no está claro si estamos ante una actitud religiosa o sin embargo sus motivaciones eran políticas, en cuyo transfondo podría estar un intento de unificar el Imperio en todos los órdenes de la vida, incluido el religioso.
Con estos antecedentes, entre finales del siglo VIII y comienzos del IX, apareció un documento que se conoce como la “Donación de Constantino” (Donatio Constantini) en el que Constantino se dirige al Papa Silvestre, manifestando en la primera parte del mismo, titulada “Confessio”, cómo fue instruido en la fe cristiana por Silvestre y como fue bautizado en Roma por el Papa, haciendo también una profesión de su fe cristiana.
En la segunda parte, llamada “Donatio” el emperador establece privilegios y posesiones para Silvestre y sus sucesores.
Durante la Edad Media, tanto las “Actus Silvestri”, como la “Donatio Constantini”, que se presentó como una continuación de aquellas, formaron una unidad bajo el nombre de “Constitutum Constantini”.
La versión más antigua que poseemos se encuentra en un manuscrito del siglo IX  en la Biblioteca Nacional de Paris, (Ms. latín 2777).
En el siglo XV, el obispo y cardenal Nicolás de Cusa (1401-1464), publicó en 1434 su obra “De concordantia catholica” donde demuestra la falsedad de la Donatio. En 1440, como hemos comentado más arriba, Lorenzo Valla, mediante del análisis filológico del texto, demostró que no podía estar fechado alrededor del año 300. Incluso más tarde, en 1449 el obispo galés Reginald Pecock (1395–1461) demostró la falsedad del documento en su obra “Repressor of over much blaming the Clergie”.
A pesar de las reiteradas pruebas de falsedad el documento seguía siendo utilizado como autentico hasta que el cardenal Cesar Baronio (1538-1607) en su “Annales Ecclesiastici” (12 volúmenes, publicados en Roma desde 1788 a 1793) admitió que la “Donatio” era una falsificación, y poco después se admitió de forma general como tal.