El ayuno en la primitiva Cuaresma

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Durante la controversia pascual, clinic que comentábamos en una entrada anterior, viagra San Ireneo tuvo que intervenir frente al Papa Víctor mediante una carta que recoge Eusebio en su Historia eclesiástica, thumb libo V, 24. En ella Ireneo habla de la controversia añadiendo que también existe falta de uniformidad acerca de la duración del ayuno preliminar.
Hasta el concilio de Nicea (325), no existe información sobre ayunos que duraran toda la cuaresma, al menos San Ireneo (130-202) no los menciona e incluso Tertuliano (160-220) en su época de rigor montanista critica la suavidad del ayuno cristiano, comparado con los suyos que duraban quince días.
San Dionisio, que fue Patriarca de Alejandría del 248 al 264, introdujo la costumbre de escribir “cartas Festales” con ocasión de la fiesta de la Pascua. En las que San Atanasio de Alejandría, (300-373) dirigió a sus fieles, encontramos, por primera vez, la constancia de que los fieles realizaban ayunos de cuarenta días.
En su primera carta del año 329 (había sido ordenado Patriarca de Alejandría como sucesor del gran Alejandro en el año 328) habla sólo de un ayuno de seis días, pero en la del año 331, San Atanasio impuso a sus fieles un ayuno preliminar de cuarenta días.
Más tarde, en el año 339, durante su huida a Roma, escribió a sus iglesias egipcias exigiéndoles la observancia del ayuno, pues “cuando todo el mundo está ayunando, no seamos nosotros el hazmerreír por ser quienes vivimos en Egipto los únicos que en vez de ayunar nos dedicamos al placer”, lo cual hace suponer que este ayuno estaba generalizado.
En el siglo V, algunos personajes como el Papa San León Magno (390-461), el historiador Sócrates (380-433) y el traductor de la Biblia al latín, San Jerónimo de Estridón (340-420), predicaban que este ayuno de cuarenta días era de institución apostólica, lo que no es aceptado por la mayoría de los eruditos actuales que argumentan que si el ayuno cuaresmal hubiese sido de institución apostólica habría habido uniformidad desde el principio.
Lo que si era de institución apostólica y había uniformidad era la celebración semanal el domingo de la resurrección del Señor y el viernes de la Pasión con el ayuno.
No existe ninguna duda sobre la celebración semanal de la Pascua desde los primeros momentos, la fiesta anual de la Pascua fue de implantación posterior como consecuencia del proceso natural de desarrollo, influenciado en gran medida por las condiciones de cada iglesia, tanto en Occidente como en Oriente.
Tampoco existía acuerdo en la naturaleza del ayuno, por lo general el ayuno consistía en tomar una comida al día, por la tarde, en la que no se podía incluir carne y vino.
A finales del siglo VI parece que el Papa San Gregorio Magno (540-604) establece la norma que en el ayuno “nos abstenemos de carne y de todo aquello que viene de la carne, como la leche, el queso y los huevos”. Esta formula quedo como regla general, aunque su aplicación estuvo sometida a muchas excepciones, privilegios, dispensas y mitigaciones, que incluso se aplican y renuevan en los tiempos actuales y que hacen que se haya ido perdiendo su sentido original.
La relajación del ayuno, tanto en su duración como en su naturaleza, ha sido una constante a lo largo de la historia, pudiéndose decir que en la Iglesia Occidental, a partir de la temprana Edad Media, la Cuaresma consistía en cuarenta días de ayuno y seis domingos.