El cónclave

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Desde el 12 de abril del año 1059 que el Papa Nicolás II (1059-1061) lo decidió en su bula In Nomine Domini, buy viagra el Papa es elegido por acuerdo de los miembros del Colegio cardenalicio, cialis con anterioridad no estaba regulado el proceso de elección y esta se realizaba de diferentes formas.
Esta bula regulaba de forma genérica el procedimiento de elección “hemos decidido y establecido que después de la muerte de un pontífice de esta Iglesia Universal Romana, sovaldi los cardenales primero hablarán diligentemente entre ellos sobre la elección; después citarán a los otros cardenales y, entonces, al resto del clero, y al pueblo que se aproximarán para dar su asentimiento a la nueva elección” (1), fueron necesarios nuevos problemas para que se regulase estrictamente el procedimiento que hoy llamamos cónclave.
Tras la muerte del Papa Clemente IV el 29 de noviembre de 1268 en Viterbo, se reunieron los cardenales para nombrar un nuevo Papa, la elección recayó en Teobaldo Visconti, archidiácono de la catedral de Lieja, que tomo el nombre de Gregorio X.
La historia así contada no deja de tener más interés que la de una sucesión papal similar a la que se ha producido más de 265 veces a lo largo de la historia. Al menos ese es el número de orden oficial que correspondió al actual romano pontífice.
Sin embargo, la elección de Gregorio X se produjo el 1 de septiembre de 1271, es decir treinta y cuatro meses después de la muerte de Clemente IV. El elegido era un monje cisterciense que en esos momentos estaba en Acra, Palestina.
No es de extrañar que durante este largo periodo electivo murieran dos de los cardenales, István Báncsa, obispo de Palestrina, Roma y Giordano Pironti, diacono de San Cosme y San Damián y que renunciase por enfermedad Enrico Bartolomé di Susa, Obispo de Ostia.
La primera gran diferencia de este cónclave respecto a los demás fue su duración, fue el mayor tiempo con sede vacante de la historia de la Iglesia; la segunda por la persona elegida, fue la segunda persona, hasta entonces, en ser nombrado Papa sin ser Cardenal. En este caso concreto sin ser ni siquiera sacerdote.
Informado de su elección, Teobaldo inicio su regreso el 19 de noviembre de 1271 llegando a Viterbo el 12 de febrero de 1272, donde aceptó el cargo, llegó a Roma el 13 de marzo y ordenado como sacerdote el 19 de marzo, siendo consagrado obispo de Roma el 27 de marzo.
Tan largo periodo para llegar a un acuerdo se debió a los enfrentamientos de las facciones italiana y francesa en que se hallaban divididos los cardenales.
La situación de estancamiento llegó a tal extremo que los ciudadanos de Viterbo enclaustraron “bajo llave” (cum clave) a los cardenales, racionándoles a pan y agua y destrozando la techumbre del lugar en estaban reunidos, para que con estas penalidades acelerasen la decisión.
Después de un año en esta situación se llegó a un acuerdo por un comité de seis cardenales acordado por los otros diez restantes.
Gregorio X durante el Segundo Concilio de Lyon de 1274 estableció la constitución apostólica Ubi periculum, en la que se utilizaban las técnicas empleadas contra los cardenales en Viterbo, estableciéndose las bases que regirían los cónclaves papales, pensadas para acelerar las elecciones futuras y reducir las interferencias externas.
A pesar de que la elección de Inocencio V, que sucedió a Gregorio X, fue una prueba de que las normas establecidas eran eficaces, pues el cónclave duro solo un día, su aplicación fue suspendida en los siguientes cónclaves hasta que Celestino V restableció las normas del cónclave. Como es sabido Celestino V, que no era cardenal cuando fue elegido Papa, es el precedente próximo de la renuncia al pontificado.
Desde 1294 hasta nuestros días las normas que regulan los cónclaves han ido siendo modificadas por diferentes Papas, así  Gregorio XV publicó dos bulas en 1621 y 1622 que regulaban todos los aspectos de la celebración del cónclave.
Los Papas del siglo XX han ido mejorando las regulaciones sobre el cónclave, Pío X, Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI.
En 1996, Juan Pablo II hizo pública la Constitución apostólica Universi Dominici Gregis “sobre la vacante de la sede apostólica y la elección del romano pontífice”. El pasado día 22 del presente mes se ha publicado una Carta Apostólica de Benedicto XVI en forma deMotu Proprio” sobre algunas modificaciones a las normas relativas a la elección del Romano Pontífice, dejando al arbitrio del Colegio Cardenalicio la posibilidad de adelantar el inicio del cónclave.

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Pulse aquí DECRETO DE NICOLÁS II SOBRE LAS ELECCIONES PAPALES (1059)