El decreto del César

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Desde1878 la Colección Frohner contiene una pieza de mármol procedente de Nazaret con unos textos en griego del siglo I.
No se conoce el origen de esta placa de mármol que mide aproximadamente 61 x 38 centímetros, order porque en el inventario solo se indica que fue enviada desde Nazaret.
En 1925 la Colección Froehner fue adquirida por la Biblioteca Nacional de París. La pieza arqueológica, que estaba almacenada en el Cabinet des Médailles de París, llamó la atención de Mikhail Rostovtzeff (1870-1952), uno de los mayores expertos del siglo XX, en Historia romana.
Rostovtzeff solicitó la ayuda de su amigo el arqueólogo e historiador belga Franz Cumont (1868-1947) el cual publico la traducción y un comentario en la revista francesa Reveu Historique, CLXII, en 1930.
El texto escrito en la losa de mármol comienza “Diátagma Kaísaros”, y por ese nombre fue conocida desde entonces “El Decreto del Cesar” aunque también recibe el nombre de “Inscripción de Nazaret”.
El texto contiene una disposición del César que prohibía la profanación de tumbas o el robo de cadáveres con ánimo de engañar, que dice así:
“Es mi deseo que los sepulcros y las tumbas que han sido erigidos como memorial solemne de antepasados o hijos o parientes, permanezcan perpetuamente sin ser molestadas. Quede de manifiesto que, en relación con cualquiera que las haya destruido o que haya sacado de alguna forma los cuerpos que allí estaban enterrados o los haya llevado con ánimo de engañar a otro lugar, cometiendo así un crimen contra los enterrados allí, o haya quitado las losas u otras piedras, ordeno que, contra la tal persona, sea ejecutada la misma pena en relación con los solemnes memoriales de los hombres que la establecida por respeto a los dioses. Pues mucho más respeto se ha de dar a los que están enterrados. Que nadie los moleste en forma alguna. De otra manera es mi voluntad que se condene a muerte a la tal persona por el crimen de expoliar tumbas.”
Antes de analizar otras cuestiones es conveniente situar el momento en que se escribió el texto. La publicación de Cumont desencadeno un gran número de artículos donde se estudiaba la pieza arqueológica.
Referente a su datación, inicialmente tanto Cumont como el Prof. F. de Zulueta en su articulo de 1932 ¿Violación de sepulturas en Palestina en los inicios de la era cristiana? sostienen que esta inscripción pertenece al reinado del emperador César Augusto (31 a. C, 14 d. C.), en el otro extremo, el americano Frank E. Brown, de la Universidad de Yale, dice que la inscripción es de la década posterior al estallido de la última revuelta judía de los años 132-135.
No obstante, la conclusión final, teniendo en cuenta tanto el contexto histórico como el análisis paleográfico de la escritura, es que este texto pertenece a la primera mitad del siglo I, y puesto que Galilea no estuvo bajo dominio imperial hasta el año 44, todo apunta a que el texto es una rescripto (respuesta a una cuestión planteada) del emperador Claudio (41-54).
Pero quizás lo mas difícil de determinar es la razón por la que se escribe este documento, dirigido a la lejana Nazaret y agravando considerablemente la pena por profanación de cadáveres, que ya existía, pues generalmente, bajo la ley romana, la profanación de tumbas era tratada como una materia de tipo civil, que competía a la familia de la persona cuyo cadáver estaba sepultado en la tumba profanada.
Teniendo en cuenta la datación de la misma y el lugar donde se encontró, ¿no podría ser una advertencia a los familiares de una persona que había muerto y cuya tumba se encontró vacía? ¿Por qué se encuentra ese decreto en un lugar tan lejano de los centros de poder en aquellos momentos? ¿A qué personas de Nazaret les interesaba la orden del César? El decreto del César bien puede tomarse como la reacción humana ante el hecho de la tumba vacía de una persona de Nazaret que menciona Lucas en su Evangelio.
Puesto que la explicación más sencilla era que el cuerpo había sido robado por los discípulos para engañar a la gente con el relato de la resurrección de su maestro, y el emperador Claudio habría determinado la imposición de una pena durísima encaminada a evitar la repetición de tal crimen en Palestina.