“El evangelio de la esposa de Jesús”

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El pasado 5 de septiembre la Universidad de Harvard publicó la foto de un fragmento de un papiro del siglo IV.
Posteriormente, este papiro fue presentado por la Doctora en Teología, Karen L. King, en el Décimo Congreso Internacional de Estudios coptos que se celebró en Roma entre los días 17 al 22 de septiembre.
El documento al que la Doctora King ha llamado “El evangelio de la esposa de Jesús” es un pequeño fragmento, 4 por 8 centímetros, con escritura en tinta negra en lengua copta en el que en el cuarto párrafo dice “Jesús les dijo: Mi esposa”. Esta escrito por ambas caras, la del texto citado con ocho líneas escritas y en el reverso solamente se identifican unas pocas palabras y algunas letras.
Su origen es desconocido y la Profesora King no quiso dar ningún detalle acerca de quien se lo había facilitado. El fragmento de escritura copta es probablemente una traducción de un evangelio escrito en griego en el siglo II.
La presentación de este documento no puede evitar que se relance nuevamente la controversia de sí Jesús se casó, a pesar de que la profesora King en una entrevista al NY Times, repetidamente advierte que este hallazgo no debe de ser considerado como la prueba de que Jesús estaba casado, puesto que el texto fue escrito algunos siglos mas tarde de que Jesús vivió y los documentos más cercanos, históricamente fiables, no mencionan nada acerca del estado civil de Jesús.
Uno de los argumentos que se han esgrimido en contra de la soltería de Jesús se basa en lo arraigado que estaba en el judaísmo el mandato del Génesis “Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla” (Ge 1, 28). La escuela de Hillel (70 a. C.-10 d. C.) incluso dictaminó que para cumplir con este mandamiento un hombre debe tener por lo menos un hijo y una hija.
Jesús como buen judío y observante de la Ley debería también haber cumplido este mandato, sin embargo en el Nuevo Testamento no se da ninguna indicación de que tuviese esposa o hijos.
Los judíos solían casarse jóvenes, alrededor de los veinte años, por tanto, los defensores del matrimonio de Jesús infieren que él también lo hizo.
Sin embargo, según Shmuel Safrai (1919-2003) que fue Profesor Emérito de Historia del Pueblo Judío de la Universidad de Hebrea de Jerusalén y especialista en literatura judía e historia del periodo del Segundo Templo, la existencia de personas solteras dedicadas a la enseñanza no era extraña en el primer siglo de nuestra era, la dedicación al estudio y posteriormente a la enseñanza itinerante, hacia que algunas de estas personas demorasen el matrimonio hasta los treinta e incluso los cuarenta años de edad.
El profesor Safrai argumentó su afirmación recordando como Gamaliel, nieto de Gamaliel el Viejo, el que fue maestro del apóstol Pablo (Hch 22, 3), se caso mucho después de tener su propia escuela, y el conocido caso de Shimon ben Azai que permaneció soltero porque “¿Qué voy a hacer? Estoy enamorado de la Torah. Otros pueden permitir que el mundo siga existiendo”, según él mismo declaró.
Jesús podría ser encuadrado en este tipo de personas y ser esta la razón por la que no se menciona nada acerca de su estado, no era extraña la existencia de maestros itinerantes que no habían contraído matrimonio.
El editor del “L’Osservatore Romano”, Gian María Vian, en un editorial ha escrito “Razones sustanciales lo llevarían a uno a concluir que el papiro es de hecho una torpe falsificación”
No solamente el Vaticano llega a esta conclusión, autores como el profesor Francis Watson de la Universidad de Durham tampoco dan crédito al documento, Watson a propósito de este papiro ha comentado, “Es posible adquirir un pedazo viejo de papiro no escrito y escribir cosas nuevas en él. Existe un mercado para las antigüedades falsificadas en todo Oriente Medio. Yo apostaría a que en este caso la motivación podría haber sido financiera”