Forma extraordinaria de la Liturgia de la Misa

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Algunas veces cuando se habla de la Santa Misa en latín, salve gente no informada, habla de conservadurismo y “vuelta atrás”, cuando realmente podemos estar frente a cualquiera de estas dos situaciones: que simplemente se esté celebrando la Santa Misa utilizando el idioma de la Iglesia, el latín, o que se esté utilizando la forma extraordinaria del mismo rito latino.
Como las cosas siempre tienen un cierto fundamento es adecuado señalar que los seguidores del arzobispo Lefevre tienen como signo externo muy acusado la defensa de la liturgia anterior al Concilio Vaticano II, por eso, en algunos ambientes se identifica la misa en latín con posiciones poco progresistas.
Para centrar el tema es conveniente recordar que antes del Vaticano II la Santa Misa se celebraba según el Missale Romanum, publicado con la autoridad del Papa Juan XXIII en 1962 y que curiosamente no ha sido nunca jurídicamente derogado y, por consiguiente, en principio, siempre ha estado permitido su uso.
La constitución Sacrosanctum concilium, fue el primer gran documento aprobado por el Concilio, el 4 de diciembre de 1963, que modificó totalmente la liturgia, iniciándose las celebraciones litúrgicas en las propias lenguas, revisándose y adaptándose la celebración litúrgica y sacramental, dando más sencillez y claridad a los ritos y textos, buscando una mayor y mejor participación del pueblo. Fue una reforma global de todos los aspectos integrantes de la liturgia.
En relación con la Santa Misa, que el tema que nos estamos ocupando, se publicó en el año 1970 el nuevo Missale Romanum, para poner en marcha las propuestas del Concilio.
Este Misal, publicado por Pablo VI fue reeditado después en dos ediciones sucesivas por Juan Pablo II. En España se publicó en el año 1971. El Misal incluye también la Ordenación General del Misal Romano, un texto muy denso, en el que se presenta la teología de la misa, la articulación del rito, los cometidos de cada uno de los ministros y de la asamblea y las normas para una correcta celebración. Una prueba de la magnitud de la obra la da el hecho que el Misal del 1962 incluía catorce prefacios y en este del 1971 ascienden a ochenta.
En este momento existían dos formas del Misal Romano, la recién publicada que expone la forma normal de celebración de la Santa Misa que se denomina Forma ordinaria y la versión del 1962, que podía ser utilizada como Forma extraordinaria de la Celebración litúrgica.
Según Benedicto XVI aclara que “No es apropiado hablar de estas dos redacciones del Misal Romano como si fueran “dos Ritos”. Se trata, más bien, de un doble uso del mismo y único Rito.”
Después de la revolución que supuso las reformas litúrgicas hubo reacciones en contra de diversa índole, desde las que podíamos considerar normales, que se produjeron entre personas que continuaban ligadas a las formas preconciliares por dificultades ante el cambio y otras que de forma activa se oponían a la renovación litúrgica como los lefevrianos que considerban las reformas como una herejía y un abandono de la tradición más genuina  y los críticos radicales que abogaban por una vuelta a lo anterior.
Ante estas situaciones y queriendo ayudar a la Fraternidad San Pío X (lefevrianos) a reencontrar la plena unidad con el Sucesor de Pedro, el Papa Juan Pablo II publicó el Motu Proprio “Ecclesia Dei” del 2 de julio de 1988, en el que planteaba un cuadro normativo para el uso del Misal de 1962.
Con el paso del tiempo se ha comprobado que no solamente las personas mayores tienen simpatía por la denominada Forma extraordinaria, que existen comunidades jóvenes que se sienten atraídos por ella y encuentran en la misma una forma, adecuada para ellos, de encuentro con la Santísima Eucaristía.
Por esta razón Benedicto XVI hizo público, en al año 2007, el motu proprio Summorum Pontificum, sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma efectuada en 1970, donde el Papa permite y regula la celebración de la misa según el Misal de Pío V.
Defiende la legitimidad de las dos formas de celebración: 1. La ordinaria, siguiendo el “Ordo Missae”, y la extraordinaria, siguiendo el Misal de Pío V y en latín.