La controversia Pascual

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El tiempo litúrgico que actualmente estamos viviendo, order la Cuaresma, discount termina con la solemnidad de la Pascua.
Aunque en un principio pudiera parecer una cuestión menor, a finales del siglo segundo se inició entre dos partes de la Iglesia, una diferencia de criterio en relación con la celebración de la Pascua que se conoce como “la controversia pascual”.
Eusebio de Cesárea en el Libro V de su Historia Eclesiástica da cuenta del problema en los siguientes términos, “Por este tiempo suscitose una cuestión bastante grave, por cierto, porque las Iglesias de toda Asia, apoyándose en una tradición muy antigua, pensaban que era preciso guardar el decimocuarto día de la luna para la fiesta de la Pascua del Salvador”.Es decir la festividad podría caer en cualquier día de la semana. Sin embargo el resto de las Iglesias, Roma, Palestina, Egipto y Grecia, celebraban la Pascua en domingo, según la tradición apostólica.
Sigue Eusebio diciendo, “Para tratar este punto hubo sínodos y reuniones de los obispos y todos unánimes, por medio de cartas, formularon para los fieles de todas partes un decreto eclesiástico: que nunca se celebrara el misterio de la resurrección del Señor entre los muertos otro día que en domingo”.
Las primeras referencias sobre la celebración de esta fiesta las tenemos en la Epístola Apostolorun, epístola apócrifa escrita entre los años 130 y 140, que se publico por primera vez en su versión latina en el año 1919.
En Roma parece que empezó a celebrarse en tiempos del Papa Sotero, que ejerció su ministerio entre los años 166 y 175.
La celebración, tanto en Oriente como en Occidente, se iniciaba con un ayuno riguroso, siendo el centro de la celebración la vigilia nocturna, en la que todos los fieles reunidos leían salmos, cantaban y rezaban, culminando con la celebración eucarística, seguida del ágape fraternal.
Vemos pues que los cristianos de Asia Menor pensaban, que de acuerdo con la tradición de los Apóstoles Juan y Felipe, la Pascua había que celebrarla el 14 de Nisan igual que los judíos. A los defensores de esta opción se les llamaba cuartodecimanos.
Este era un conflicto antiguo, San Ireneo comenta que la diversidad de fechas se remontaba, por lo menos, a tiempos del Papa San Sixto I (114-128) y se sabe que San Policarpo en su vista al Papa Aniceto en el año 156, tratan de este asunto, sin llegar a ponerse de acuerdo.
Uno de los cuartodecimanos más influyentes y que representaba la tradición de que no era condición de que la Pascua cayera en domingo, fue Melito, obispo de Sardes (actual Sart en Turquía) que escribió un sermón sobre la Pascua.
Decíamos al principio que no fue una cuestión menor, puesto que el enfrentamiento entre los dos representantes de entre las dos corrientes, el obispo Polícrates de Éfeso y el Papa Víctor I (192-202), fue tal que este ultimo, de forma intransigente, tuvo intención de excomulgar a los obispos orientales, teniendo que mediar el obispo Ireneo de Lyon, a pesar de que era partidario también del domingo.
Lo que algunos estudiosos se han planteado es sí realmente lo que se estaba discutiendo era un asunto de fechas o se planteaba un tema de contenido.
Los cuartodecimanos hacían más énfasis en la muerte de Jesús y los partidarios de la celebración en domingo lo hacían en la resurrección, pero como dice el monje benedictino alemán, Odo Casel (1886-1948), teólogo en cuestiones relativas al culto, la liturgia y los sacramentos, la diferencia es solamente de fechas. Los cristianos de Asia celebraban la Muerte del Señor pero no excluían la Resurrección, de la misma forma que las Iglesias partidarias del domingo no excluían la Muerte de Cristo.
Si se analiza el sermón sobre la Pascua de Melito, se ve que presenta una visión unitaria entre la muerte y resurrección de Cristo, sin ninguna preferencia hacia aquella.

Finalmente triunfó la postura romana y la Pascua se celebraría a partir de entonces en domingo, pero aun fue necesario esperar hasta el 325 que en el concilio de Nicea, se decreto que la Pascua se celebraría el domingo siguiente al plenilunio de primavera.