La más antigua oración a la Virgen

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La primera entrada que publicamos este mes de mayo, buy que tradicionalmente se dedica a la Santísima Virgen, cialis sale fue hablando de esa conocidísima oración llamada Acordaos o Memorare, click según la recemos en castellano o latín.
En esta, que bien puede ser la ultima entrada del mes de María, vamos a hablar de otra oración, en este caso, de relativo conocimiento, pero que tiene el honor de ser la más antigua oración que rezamos a la Virgen.
Nos estamos refiriendo a la oración que comienza “Sub tuum praesidium…” en latín, o como quizás la recemos más habitualmente, “Bajo tu amparo nos acogemos…” en castellano. Su texto, escrito en griego clásico, apareció en un papiro de 18 x 9,4 cm de los papiros de Oxirrinco.
Este fragmento de papiro, que fue adquirido por la John Rylands Library de Manchester en 1917, fue catalogado con la referencia Ryl. III 470 y publicado en 1938.
El año siguiente, el texto del papiro fue identificado como una temprana versión griega de la oración “Sub tuum praesidium” por el dominico Dom F. Mercenier (1885-1965).
La datación del papiro, realizada por Edgar Lobel (1889-1982) fue establecida inicialmente en el siglo IV, argumentando el editor Colin Henderson Roberts, que a pesar de que Lobel, basándose en puros análisis paleográficos, creía que era del siglo III, no podía haberse escrito en ese siglo un texto que diese a la Virgen el tratamiento de Madre de Dios.
Roberts no tuvo o no quiso tener en cuenta que precisamente en el siglo III, Orígenes había utilizado esa expresión en su comentario a la Epístola a los Romanos, según una fuente secundaria: el historiador Sócrates, dado que el original no ha llegado hasta nosotros.
También había usado, alrededor del año 250, el término Theotokos, Dionisio, discípulo de Origenes y Patriarca de Alejandría desde el año 248 al 264, en una epístola dirigida a Pablo de Samosata, defensor de que en Dios hay una sola persona y que Jesús era solo un hombre nacido por obra del Espíritu Santo de la Virgen María.
Un poco más tarde, pero antes del concilio de Éfeso, Alejandro, Patriarca de Alejandría (250 328) utiliza la expresión Madre de Dios en una carta a Alejandro de Bizancio.
El franciscano Gabriele Giamberardini (1917-1978), especialista en cristianismo primitivo egipcio, demostró que ni literaria ni teológica-mente existían impedimentos para datar el papiro en el siglo III.
El Concilio Vaticano II, en la Constitución Dogmática Lumen Gentium, promulgada por Pablo VI el 21 de noviembre de 1964, hace referencia a esta oración cuando dice que “la Santísima Virgen es venerada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles suplicantes se acogen en todos sus peligros y necesidades” y propone a “todos los hijos de la Iglesia que fomenten con generosidad el culto a la Santísima Virgen”.
Esta suplica a la Virgen María, pone de manifiesto como en épocas muy tempranas, los cristianos creían en María como elegida por Dios, en su pureza y su maternidad divina.
Antes del descubrimiento del papiro en el que estaba escrita la oración, se tenían pruebas documentales de su presencia en la literatura eclesiástica en Occidente, en una copia del siglo IX del Liber Responsalis (antifonario), atribuido al Papa y Doctor de la Iglesia, San Gregorio Magno (540-604), donde aparece el comienzo de la oración: “Sub tuum praesidium confugimus, Sancta Dei Genitrix”. Históricamente, el testimonio más antiguo de su utilización en el rito romano es el antifonario de Compiegne, que fue compilado en el siglo IX (entre 860 y 880), que la incluye entre las antífonas de la fiesta de la Asunción.

Bajo tu amparo nos acogemos santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro ¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!

Sub tuum praesidium confugimus, Sancta Dei Genitrix nostras deprecationes ne despicias in necessitatibus nostris, sed a periculis cunctis libera nos semper, Virgo gloriosa et benedicta.