La muerte de Esteban

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La muerte de Esteban acaecida en los primeros años del cristianismo, sickness concretamente en el año 36, advice no se encuadra dentro de lo que podríamos calificar de una persecución sistemática de la nueva doctrina, mind que ciertamente se dio unas décadas más adelante por parte de los romanos, sino que podríamos considerarla como un asunto interno dentro del mundo judío.
No podemos olvidar que la predicación cristiana suscitaba oposición en las autoridades judías y generaba acciones puntuales como la de pretender condenar a muerte a Pedro e incluso matar a Pablo (Cfr. Hch 21, 31) y “…la violenta persecución contra la iglesia de Jerusalén” (Hch 8, 1) que se produjo el día en que murió Esteban.
Sin embargo, Esteban fue un mártir del cristianismo, en su sentido más etimológico, mártir significa en griego testigo. Esteban fue el protomártir, el primer mártir del cristianismo.
San Lucas hace en los Hechos de los Apóstoles una larga descripción del proceso contra Esteban, en la que observamos dos circunstancias que destacar en la narración de los acontecimientos, la primera el paralelismo que introduce San Lucas entre la muerte de Jesús y la que se va a producir de Esteban y la segunda, el punto de inflexión que representa el ataque a Esteban realizado, esta vez, por los ciudadanos de Jerusalén, en vez de por las autoridades del Templo, como era habitual en los enfrentamientos con Juan y Pedro.
Las disputas contra Esteban y las acusaciones son presentadas por judíos helenistas, quizás antiguos compañeros de Esteban en la sinagoga de los libertos, produciéndose el primer enfrentamiento real entre judíos y cristianos.
¿Pero por qué se produce esa ruptura de convivencia entre unos judíos no rigoristas y unos cristianos que seguían manteniendo, en cierta medida, una forma de vida judía?
La respuesta esta claramente expresada en las acusaciones que le hacen a Esteban, de hecho hay dos acusaciones, una genérica “hemos oído a este proferir palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios” (Hch 6, 11) y otra más concreta “Este hombre no cesa de proferir palabras contra el lugar santo y contra la Ley” (Hch 6, 13).
Hasta esos momentos los cristianos practicaban su fe “en medio del general favor del pueblo” dado que por un lado acudían con “asiduidad al templo” y por otro “partían el pan en las casas” (Hch, 2, 47). La única oposición existente era la de los saduceos, que al no creer en la resurrección de los muertos estaban “indignados de que enseñasen al pueblo y anunciasen cumplida en Jesús la resurrección de los muertos” (Hch, 4, 2).
Pero en este caso se produce un cambio radical, los fariseos entienden en la predicación de Esteban un ataque a los principios fundamentales de la religión judía: la Ley y el Templo.
Esteban ante las preguntas del sumo sacerdote, inicia un largo discurso (Hch 7, 2-53) en el que más que defenderse expone la historia de Israel desde Abrahán hasta Salomón, para concluir que los judíos, al renegar de Jesús, se resistieron a Dios como en los tiempos antiguos.
Las palabras de Esteban produjeron indignación en los que escuchaban, al decir que no guardaban la Ley. Ante esa afirmación, le interrumpieron el discurso, pero la indignación llego al máximo cuando le oyeron decir que el Hijo del hombre estaba junto a Dios, pues para ellos esa afirmación era una blasfemia, y “sacándole fuera de la ciudad lo apedreaban. Esteban oraba diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Puesto de rodillas, gritó con voz fuerte: Señor no les imputes este pecado” (Hch 7, 59-60).
Como decíamos al inicio, estas palabras marcan un paralelismo con las que dijo Jesús en la Cruz.
Sin entrar en la posible autoria del discurso, es decir, si realmente Lucas trascribe las palabras que pronunció Esteban o fue una elaboración de Lucas para exponer sus puntos de vista teológicos, son varios los aspectos a destacar del discurso de Esteban, en primer lugar su gran extensión, con gran cantidad de citas del Antiguo Testamento y la forma indirecta de plantear su defensa, Esteban no argumenta a su favor, ni contesta a las preguntas del Sumo Sacerdote, bien es verdad que su discurso es interrumpido y no sabemos si en esos momentos pasaría a refutar las acusaciones que le hacían, lo que si es contrastable es que su discurso tiene la misma estructura que el que pronuncia Pablo en la sinagoga de Antioquia (Cfr. Hch 13, 16-26), con la diferencia de que Pablo sí termina su discurso.
En la narración no se indica que el Sumo sacerdote pronunciase ninguna sentencia condenatoria, la reacción de la multitud evitó que el Sanedrín tuviese que definirse, obviando una posible responsabilidad ante esa muerte, pues las autoridades romanas no permitían llevar a cabo una ejecución sin su aprobación.