La Presentación de Nuestra Señora

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El silencio existente en los evangelios respecto a la vida de María anterior a la Anunciación, nurse fue suplido con numerosas leyendas piadosas sobre su nacimiento e infancia en Nazaret.
Hoy 21 de noviembre, advice se celebra en toda la Iglesia universal el día de la Presentación de Nuestra Señora en el Templo.
Esta fiesta suele confundirse a veces con la Presentación del Niño Jesús en el Templo, treatment fiesta que se celebra el día 2 de febrero, en conmemoración de un hecho ampliamente descrito en los evangelios, que obligaba a los israelitas a ofrecer sus primogénitos a Dios.


Sin embargo, la fiesta de hoy tiene sus orígenes en una piadosa tradición que se describe  en el Proto evangelio de Santiago, del siglo II, según la cual, la Virgen María fue ofrecida al Señor, a la edad de tres años, por sus padres, San Joaquín y Santa Ana, en el Templo de Jerusalén.
En el Evangelio del Pseudo Mateo del siglo IV, también se describe como a la edad de tres años, María fue confiada a la congregación de vírgenes, que pasaban el día y la noche glorificando a Dios.
Sin embargo, Epifanio un monje bizantino del siglo VIII-IX, en su de obra “Tratado sobre la vida y los años de la Santísima Madre de Dios”, una de las más antiguas Vidas de María que se conocen, eleva la edad a siete años.
A pasar que la piedad popular acepto la tradición, se tardó cierto tiempo en ser reconocida como una fiesta dentro de la Iglesia. El origen de la festividad fue la dedicación de la iglesia de Santa María la Nueva de Jerusalén el 21 de noviembre del año 543; construida por el emperador Justiniano I.
Durante el siglo VI, se conmemoraba esta fiesta como devoción particular en algunos lugares del Imperio Bizantino, en los dos siglos siguientes se instituyo en la Iglesia de Constantinopla, hasta que en el año 1143 el emperador Manuel I Comneno el Grande la convirtió en celebración oficial en toda la Iglesia de Oriente.
Poco a poco la festividad se fue introduciendo en Occidente, celebrándose en el siglo XII en el sur de Italia y en algunos lugares de Inglaterra. En 1372, el papa Gregorio XI la introdujo en el calendario de la Curia Pontificia y no tardó en ser adoptada por toda la cristiandad occidental.
Varios Papas, como Pio II y Sixto IV fomentaron su difusión; sin embargo, el Papa San Pío V la suprimió por ser de origen apócrifo. En 1585, unos lustros más tarde, el papa Sixto V reestableció la festividad para toda la Iglesia universal.
La festividad litúrgica de la Presentación de María, a pesar de varios intentos de suprimirla por sus orígenes apócrifos, se consolidó en la Iglesia, que hizo más hincapié en la personal y autónoma consagración de María a Dios que en el concepto originario de la presentación a través de sus padres en el templo.
Muchos Padres de la Iglesia oriental, como San Epifanio, San Gregorio de Nisa, San Gregorio Nacianceno, San Juan Crisóstomo o San Juan Damasceno, entre otros y algunos Padres de la Iglesia occidental, como San Ambrosio, y muchos teólogos y exegetas defienden, a pesar de su falta de historicidad, la verosimilitud de la Consagración de María y ven en este presunto episodio mariano coherencia dogmática e indiscutible ejemplaridad moral y catequética.