La Presentación del Señor

Print Friendly

Cuarenta días después de la Solemnidad de la Navidad se celebra la festividad de la Presentación del Señor.
La familia de Nazaret era una familia judía y cumplidora de la Ley, ask por eso cuarenta días después del nacimiento de Jesús, cure María y José fueron al Templo con el niño.
Ley decía que “cuando una mujer conciba y dé a luz un hijo, online quedará impura durante siete días, como en la impureza por menstruación. El octavo día circuncidarán al hijo, y ella pasará treinta y tres días purificando su sangre: no tocará cosa santa ni entrará en el templo hasta terminar los días de su purificación. (Lv 12, 2-4), esta “impureza” se prolongaba a ochenta días sí el nacido era niña.
Pasado este periodo la purificación se producía cuando el sacerdote ofrecía al Señor, con sentido expiatorio las ofrendas que habían llevado.
Como sabemos, estas ofrendas eran un cordero añal para el holocausto o dos tórtolas o dos pichones: uno para el holocausto y el otro para el sacrificio expiatorio.
En los capítulos 7 al 10 del Levítico se dice como se realizaran estos sacrificios.
Aquí la expresión “holocausto”, que aparece 258 veces en el Antiguo Testamento, significa que la ofrenda es consumida completamente por el fuego. En la actualidad la asociamos a las acciones desarrolladas por los nazis para exterminar a los judíos. Acciones que los judíos denominan shoah (masacre).
Esta fiesta, que era ya celebrada en Jerusalén en el siglo IV, era conocida como la Purificación de la Virgen María desde el siglo VII, pero con la reforma litúrgica de los años 1960 y 1969, se la volvió a conocer como la Presentación del Señor en el Templo, una denominación teológicamente más apropiada puesto que  “es un preludio de su oferta sacrifical sobre la cruz.”
El primer cambio de denominación tuvo que ver con que en Oriente se celebraba como un Fiesta del Señor, mientras que en el este, la Iglesia latina, la celebraba como una fiesta de la Virgen María.
Tanto la Presentación del Señor como la Purificación de María, así como los entrañables encuentros con el “justo y piadoso” Simeón y la profetisa Ana nos los narra Lucas en su evangelio (2, 22-39), donde podemos leer el conocido Nunc dimitis o Cántico de Simeón.
Junto a la celebración de este día existe la tradición de realizar una procesión con luces, la procesión de las candelas, simbolizando, como dijo Simeón, que Jesús es “luz para iluminación de las gentes y gloria de tu pueblo.”