La primera Biblia americana en castellano

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Aunque pueda parecer extraño, unhealthy la primera Biblia católica traducida al castellano en tierras americanas, malady es obra del sacerdote chileno Guillermo Jünemann, realizada en el pasado siglo XX.
No nos debería de sorprender, pues la primera traducción de la Biblia completa al castellano, fue un encargo que hizo en 1780 el rey Carlos III al padre escolapio Felipe Scío y Riaza (1738-1796), al que ayudó otro sacerdote escolapio y notable filólogo, Benito Felíu de San Pedro (1732-1801).
La primera edición se imprimió en Valencia, en 1973. Se trata de una edición a dos columnas, con el latín y el castellano en paralelo. Tan sólo un año después estaba ya agotada totalmente esta primera edición. Es un texto de difícil lectura en muchas de sus partes, porque el padre Scío quiso ajustarse lo más posible a la letra de la Vulgata.
Hay que recordar que desde el año 1559, bajo el pontificado del Papa Pablo IV, hasta el 13 de junio de 1757 con el Papa Benedicto XIV, estuvieron prohibidas las Biblias escritas en lenguas vernáculas. En España la prohibición duró veinticinco años más, hasta el 7 de enero de 1783 cuando se emite un decreto de la Inquisición permitiéndolo. Esto explica la actitud de Scio.
Las ediciones de la Biblia traducida por el padre Scío se multiplicaron, calculándose unas ochenta ediciones. Aunque en realidad es difícil decir con exactitud el número de veces que se publicó, dada la diversidad de ediciones de todos los tipos que se hicieron. A ello se suman varias ediciones en París, Nueva York y Londres.
También se difundió en América, hasta tal punto que aún hoy en día, no es difícil encontrar ejemplares de diversas ediciones de la obra de Scío. En México se realizaron dos ediciones, en 1831 y 1943, que llevan el título de la Biblia Vulgata Latina.
Vemos pues que la primera edición de la Biblia completa en castellano se realizó en America, en la primera mitad del siglo XIX, no queriendo decir esto que no existiese un interés autóctono por los libros sagrados.
De hecho, en 1829 utilizando para el texto en castellano la traducción de Scío, Vicente Pazos Kamki, realizó una traducción bilingüe en aymará y castellano del Evangelio de San Lucas.
La traducción se realizó por iniciativa de Diego Thomson, un misionero escocés, que propuso en 1825 el proyecto a Vicente Pazos (1779-1852), un ex sacerdote peruano, cuya madre era una india aymará.
El título de la obra es, “El Evangelio de Jesu Christo según San Lucas en aymará y castellano”, siendo la primera vez que se realizó, con cierta difusión, la publicación de un texto sagrado a una lengua autóctona americana.
La importancia de esta traducción se debe a que fue la primera vez que se traducía un Evangelio a un idioma autóctono americano. En 1830 se tradujo el “Libro de los Salmos” al quechua.
Con independencia de lo anterior, existe constancia de que en la segunda mitad del siglo XVI circulaban entre los nativos americanos traducciones de textos bíblicos en su lengua vernácula. Los franciscanos fueron los primeros evangelizadores y utilizaron para la circulación de las ideas lo que se conoce como “circulación de mano”, es decir la copia de manuscritos. Por otro lado, los franciscanos consideraban que la imprenta era un medio caro para difundir las ideas.
En cualquier caso, la primera imprenta americana se instaló a finales del siglo XVI, octubre de 1539 en México, durante el gobierno del primer virrey don Antonio de Mendoza y de Fray Juan de Zumárraga, primer obispo de Nueva España (México). El Consejo de Indias, le dio a Juan Cromberger el privilegio para la impresión de libros en la Nueva España, el cual envío a Juan Palacios como impresor.
Se sabe que Fray Toribio de Benavente Motolinía (1482-1568), uno de de doce frailes franciscanos que partieron en 1524 para implantar definitivamente el cristianismo en Nueva España, escribió la doctrina cristiana en el idioma mexicano autóctono (náhuatl). El también fraile, Alonso de Molina (1513-1579), además de otros textos, tradujo “algunos libros que son muy necesarios para la condición de cualquier nación cristiana como son las Epístolas y los Evangelios que se cantan en la iglesia por todo el año”.
A pesar de que relativamente pronto se realizaron traducciones del castellano a lenguas nativas y la propia Inquisición se queja de los muchos textos de las Escrituras que circulaban entre los indios en lengua vernácula, hay que esperar hasta los comienzos del siglo XX para que se produzca la primera traducción de la Biblia completa realizada en América.
El primer traductor de la Sagrada Escritura en América, directamente del antiguo texto griego, fue Guillermo Jünemann (1855-1938) que inicia sus trabajos en 1920
El sacerdote Jünemann, nació en Alemania, cuando tenia ocho años su familia se trasladó a Chile, donde vivió hasta su muerte.
En 1928 terminó la traducción del Nuevo Testamento y continuó con el Antiguo Testamento, que tradujo de la versión de los Setenta.
El Nuevo Testamento fue publicado en 1928, pero el Antiguo Testamento tuvo que esperar 64 años, cuando en 1992 se publicó la Biblia completa de Jünemann en la Conmemoración del Quinientos Aniversario de Descubrimiento.

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Este texto corresponde al apartado La Biblia en castellano, pág. 134 y s.s. de “Acerca de la Biblia” de Cándido Casal.