La siempre Virgen María en el mundo cristiano

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En una entrada anterior vimos como en el mundo católico y ortodoxo se cree en la virginidad de María en todo momento, click llegando los ortodoxos a darle el calificativo de la “Aeipartheno”, doctor la siempre virgen.”
En el resto del mundo cristiano las cosas no se plantean con tanta rotundidez, aunque tampoco son como podríamos pensar a primera vista.
El propio Lutero (1483-1546), padre de la Reforma, en su comentario al Magnificat (Lc 1, 46-55) dice “Al igual que la madera, no tuvo otro mérito que el de estar preservada por Dios y ser apta para la cruz, así María no tiene otra dignidad que la de estar preservada divinamente y ser apta para ser Madre de Dios” (WA 7, 538-604) (1) afirmación que prueba como los luteranos reconocen a Nuestra Señora como Madre de Dios, con todas las implicaciones teológicas que ello conlleva.
Entre algunos católicos existe el malentendido de que los luteranos no aceptan a la Virgen María, olvidando, incluso, el reconocimiento de María como Madre de Dios. Este reconocimiento, como hemos visto, existe, aunque dista mucho de estar planteado bajo un punto de vista adecuado.
Para Lutero la justificación procede de Dios, pero actúa sobre un hombre totalmente corrompido por el pecado; la naturaleza humana ha quedado de tal modo dañada por el pecado, que no puede hacer nada bueno por si misma. El hombre está siempre en pecado. Por tanto la justificación, el alcanzar la justicia de Dios, es como si fuera algo sobrepuesto, Dios recubre nuestros pecados con los méritos de Cristo, pero no se produce ningún cambio interior. Las acciones del hombre en consecuencia no son meritorias, solo la fe salva, “cree mucho y peca mucho”.
Para los luteranos la propia concupiscencia es mala en si misma, confundiendo el tener con el ser. Por tanto, las obras carecen de valor y aunque Lutero diga en la cita anterior que María fue preservada para ser Madre de Dios, se queda ahí, no considera que exista la libertad en las acciones humanas y que la gracia perdona los pecados y eleva al pecador, siendo algo intrínseco al hombre.
De lo que se deduce que para los luteranos, el “Fiat” de respuesta de María al Ángel, no es necesario tenerlo en cuenta. Es más, Lutero en su obcecación de sólo Cristo, sólo Escritura, solo la Gracia, sólo la Fe, llega a decir que la Virgen no fue consciente de que era la Madre de Dios.
En la actualidad existen entre los luteranos tendencias que quieren eliminar esa radicalidad en los planteamientos, como lo prueban las declaraciones de Elizabeth Parmentier “Muchos protestantes reconocen que la ocultación total de la madre de Cristo no es conforme a la Sagrada Escritura, ni a las confesiones de la Iglesia antigua, ni a las opciones de los reformadores”.
Pero a diferencia de los luteranos hay protestantes que no creen en la virginidad de María, como son los evangelistas. Para ellos María fue en una madre de familia con muchos hijos, basando su argumentación en los textos citados del Nuevo Testamento y en el Salmo 69 versículos 8 y 9, donde se dice, “Pues por ti sufro afrentas y cubre mi rostro la vergüenza. He venido a ser un extraño para mis hermanos y extranjero para los hijos de mi madre”. Los evangélicos dan un sentido mesiánico a este Salmo, afirmando que tiene su correspondencia con el texto del Evangelio de Juan “Ni siquiera sus hermanos creían en él” Jn (2, 17).
Los otros protestantes originarios, los calvinistas, (conocidos como presbiterianos en la mayor parte del mundo) coinciden con los luteranos en considerar a María Madre de Dios y en reconocerla como siempre Virgen.
Otra cosa es, que tanto luteranos como calvinistas, tengan otras discrepancias con la Iglesia Católica respecto a la Virgen.
Pero en este tema concreto, el reformador protestante Juan Calvino (1509-1564) al igual que comentábamos antes de Lutero, defendió con mucha fuerza la perpetua virginidad de María.
Comentando el pasaje de Mt 13, 55ss (donde se habla de los hermanos y hermanas de Jesús) Calvino afirma que los hermanos de Jesús no son otros hijos de María, sino todos los parientes: “Sostener lo opuesto significa dar prueba de ignorancia, de locas sutilezas y de abuso de la Escritura”.
El reformador suizo Ulrich Zwinglio (1484-1531) escribió: “Creo firmemente que María, según las palabras del Evangelio como una virgen pura dio a luz para nosotros el Hijo de Dios y en el parto y después del parto, para siempre, sigue siendo una virgen pura, intacta”.
Los anglicanos (denominados episcopalianos en el resto de países de habla inglesa fuera de Inglaterra) al ser una comunidad más cismática que herética, tienen más puntos de afinidad en este tema con los católicos y aun más, desde el año 2005, cuando expertos católicos y anglicanos de la Comisión Internacional Anglicano-Católica llegaron a un acuerdo de principio sobre el papel de la Virgen María en la doctrina y en la vida de la Iglesia. Las conclusiones que se plasmaron en un documento conjunto, “María: Gracia y Esperanza en Cristo” ha sido la culminación de un proceso de reconciliación iniciado en los años 60.
El acuerdo con los anglicanos pone de manifiesto que María fue siempre virgen. En la reflexión conjunta de anglicanos y católicos, se entiende la virginidad no sólo en términos de integridad física, sino como “una disposición interior de apertura, obediencia y fidelidad unánime a Cristo, que conforma el seguimiento cristiano y produce una riqueza de frutos espirituales”.
Evidentemente en ese documento se concretan otros muchos puntos relativos a la Virgen María como poner fecha a la fe en la intercesión de María a partir del Concilio de Éfeso (431), citando el Avemaría, cuya difusión se señala en el siglo V, reconociendo que “los reformadores ingleses criticaron esta invocación y otras formas de oración semejantes, porque creían que ponían en tela de juicio la única mediación de Jesús”.
Resumiendo, se puede decir que según el acuerdo a que nos venimos refiriendo, los católicos y los anglicanos tenemos íntegramente la misma fe respecto a la Virgen María, a pesar de que los anglicanos dicen que es preciso que esas verdades definidas después de la separación sean presentadas en un contexto menos jurídico, en conformidad con las especificaciones del Vaticano II, más atentas a la unidad de la fe y a la jerarquía de los dogmas.

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NOTA (1)

WA son las iniciales de Weimarer Ausgabe (Edición de Weimar). Se conoce con este nombre a la edición crítica de las obras completas de Lutero, cuyo título oficial es D. Martin Lutero Werke: Kritische Gesammtausgabe. Comenzó a publicarse en 1883 año que se conmemoraba el 400 aniversario del nacimiento de Lutero, finalizándose en 2009, es una obra monumental formada por 127 volúmenes escritos en latín y alemán. El volumen WA 7 incluye los escritos de Lutero en los años 1520-21. Recuérdese que Lutero fue excomulgado por la Bula Decet Romanum Pontificem en enero de 1521 del Papa León X y que había sido conminado a retractarse mediante la bula Exsurge Domine de 1520.