Las indulgencias del Año de la Fe

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Su Santidad Benedicto XVI ha concedido a todos los fieles, clinic con motivo del Año de la Fe, prescription indulgencia plenaria “de la pena temporal por los propios pecados impartida por la misericordia de Dios, nurse aplicable en sufragio de las almas de los fieles difuntos, a todos los fieles verdaderamente arrepentidos, debidamente confesados, que hayan comulgado sacramentalmente y que recen según las oraciones del pontífice” en cuatro situaciones concretas, que se indican en el decreto publicado por la Penitenciaría Apostólica.
Hablar de indulgencias hoy en día no parece que sea una tema de interés y en el caso de intentar hacerlo, tampoco los posibles interlocutores facilitarían la labor, porque inmediatamente sacarían a relucir a Lutero, sus 95 tesis y al monje dominico Johann Tetzel y su tráfico de indulgencias y la conversación se desviara por otros derroteros, porque en el fondo lo que ocurre es que la doctrina sobre las indulgencias está muy en relación con conceptos que no gozan actualmente de mucha popularidad, como el sacramento del perdón, la comunión de los santos y el Purgatorio, no siendo en consecuencia un tema excesivamente en boga.
Sin embargo “La doctrina y uso de las indulgencias, vigentes en la Iglesia católica desde hace muchos siglos están fundamentados sólidamente en la revelación divina” utilizando las palabras con las que el Papa Pablo VI inicia la Constitución apostólica “Indulgentiarum doctrina” publicada en enero de 1967 y en la que se revisa la doctrina de las indulgencias y en la que se dice “Hoy también la Iglesia invita a todos sus hijos a que mediten y consideren el gran valor del uso de las indulgencias para la vida individual y para el fomento de la sociedad cristiana”.
Pero ¿qué es exactamente una indulgencia? El Catecismo de la Iglesia Católica en su punto 1471 dice “La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia.”
Las indulgencias pueden ser parciales o plenarias, según se libre en parte o en todo la pena temporal debida por los pecados, no pudiéndose aplicar a otras personas que aún viven, pero siempre pueden aplicarse a los difuntos como sufragio.
Para ganar una indulgencia plenaria, además de la exclusión de todo afecto a cualquier pecado, incluso venial, se requiere la ejecución de la obra enriquecida con indulgencia y el cumplimiento de tres  condiciones, que son: la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por las intenciones del Sumo Pontífice.
Siguiendo lo indicado en la norma 13 de la citada Constitución, el día 29 de junio del año 1968, la Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede publicó el Enchiridion Indulgentiarum (Manual de Indulgencias) en el que se relacionan todas las acciones y situaciones que permiten a un católico lucrarse de una indulgencia. Actualmente está en vigor la cuarta edición del 16 de julio de 1999.
Reconociendo que hubo momentos de la historia de la Iglesia en los que las indulgencias estuvieron relacionadas con prácticas “poco piadosas”, es bueno recordar que en el Concilio de Trento se instituyeron severas reformas en la práctica de conceder indulgencias y en 1567 el Papa Pío V canceló todas las concesiones de indulgencias que tuvieran que ver con estipendios u otras transacciones financieras.
Se creo una denominada Congregación para las Indulgencias, que regulaba todos los asuntos relacionados con este tema, siendo definitivamente establecida por Clemente IX en 1669 y reorganizada por Clemente XI en 1710.

Para profundizar en este tema se puede consultar en la voz “indulgencias” de la Enciclopedia Católica