Letanías Lauretanas (1)

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Recibe el nombre genérico de Letanía aquellas oraciones de intercesión, medical que presentan una forma de interpelación, patient en las que a una serie de cortas invocaciones o suplicas se contesta con una respuesta normalmente invariable.
La voz letanía procede de la palabra griega litanueo que significa suplica y a su vez de la latina litania, viagra en nuestro idioma significa “Oración cristiana que se hace invocando a Jesucristo, a la Virgen o a los Santos como mediadores, en una enumeración ordenada”
Las letanías son unas plegarias muy populares que por su propio formato, su ritmo cadencioso y su texto breve, permiten su memorización sin esfuerzo.
Además de las letanías a la Virgen que vamos a tratar aquí, también se rezan o cantan en honor a Dios y los Santos, al Sagrado Corazón de Jesús (aprobadas en junio de 1898), al Santísimo Nombre de Jesús (aprobadas por León XIII el 16 en. 1886), a San José (aprobadas por Pío X el 18 marzo de 1909), etc. Todas tienen la característica común de ser oraciones de súplica e intercesión.
Los orígenes remotos de las letanías los encontramos en el Antiguo Testamento donde existen oraciones de petición y suplica que presentan la misma estructura que las letanías, como puede ser el Salmo 135, en el que a una serie de distintas alabanzas a Dios, le sigue siempre, “porque es eterna su misericordia” o en El Cántico de los tres jóvenes del Libro de Daniel (3, 57-88) donde se insiste reiteradamente “bendecid al Señor” a cada enumeración de animales, personas, fenómenos atmosféricos, etc.
Los expertos han encontrado trazas de oraciones similares a las letanías en los escritos de los primeros padres de la Iglesia, como San Ambrosio y San Agustín.
Las letanías más conocidas, y por tanto rezadas, son las letanías dirigidas a la Virgen, que se conocen por el calificativo de lauretanas, es decir, de Loreto, porque en su forma actual comenzaron a rezarse en el Santuario de Loreto en Italia.
No se sabe exactamente el origen de las Letanías lauretanas aprobadas por el Papa Sixto V en 1587; documentalmente se localizan por primera vez en un manuscrito del siglo XII, que se encuentra en la Biblioteca de Maguncia, en el que se incluye un texto titulado Letania de domina nostra Dei genitrice virgine Maria: oratio valde bona: cottidie pro quacumque tribulatione recitanda est, que fue estudiado por el jesuita italiano Angelo di Santi (1847-1922).
Esta letanía comienza igual que la actual, pero sus invocaciones son más largas, más de cincuenta veces se repite la invocación a Santa María, terminando igualmente con el Agnus Dei, pero también con mayor extensión “Agne dei filius matris virginis Marie qui tollis peccata mundi, parce nobis Domine”.
Este manuscrito fue publicado por el historiador católico y arqueólogo alemán Frank Mone (1796-1891).
Durante el siglo XII parece que se escribieron muchas de estas letanías, más para el uso privado que para el público y con la característica de que sus invocaciones eran cada vez más cortas y concisas. Un ejemplo de ellas es la que se encuentra en un códice de la Biblioteca Nazionale Marciana en Venecia, que data de finales del XIII o principios del siglo XIV y que está formada por setenta y cinco invocaciones a Santa María. En otros muchos manuscritos se encuentra variantes, lo que prueba que fue un texto muy conocido en la época.
Las nuevas características de las letanías, su brevedad y simplicidad, hizo que comenzasen a utilizarse especialmente en casos de epidemia, se cantaban en procesiones y durante las calamidades públicas, sobre todo durante el siglo XV, de la misma forma que se venían utilizando las letanías de los Santos, que estaban en uso en la Iglesia desde el siglo VIII.
En un incunable de la Biblioteca Casanatense de Roma, que recoge las letanías del códice de Venecia, las denomina “oraciones contra las catástrofes inminentes y la peste”.
De las letanías anteriores, que básicamente estaban formadas por las palabras “Santa María” y “Ora pro nobis”, a las que se intercalaba la invocación o petición, con el paso del tiempo fueron evolucionando, existiendo la tendencia de ir dejando solo la petición final, llegando a la forma actual.