San Lázaro el Resucitado

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Algunas veces nos sorprende el santo del día por su nombre extraño, cialis -días pasados hablábamos de San Columbano- en otras ocasiones, check por encantarnos con un personaje que de forma instintiva lo situábamos en otro lugar.
Este es el caso en la conmemoración de la fiesta de Lázaro, see el personaje del Nuevo Testamento, el hermano de Marta y María, el que fue resucitado por el Señor.
Realmente no es algo que debiera sorprendernos pues, quedándonos en esta misma familia, la Iglesia recuerda a Marta y María el 29 de julio e incluso personajes del Antiguo Testamento son recordados como santos, como san Malaquías, profeta, que, después del destierro de Babilonia, anunció el gran día del Señor y su venida en el templo. Evidentemente, hay muchos personajes citados en la Biblia que tienen la consideración de Santos en las Iglesias Cristianas, como es el caso de Lázaro, que tanto la Iglesia católica como la ortodoxa, lo cuentan entre sus santos, incluso los luteranos lo incluyen en su calendario de los Santos, junto con sus hermanas el 29 de julio.
La historia de Lázaro tiene sus prolegómenos en los evangelios sinópticos, pues a pesar de que Mateo nos dice que Jesús pasó la noche en Betania (Mt 21, 17) y Marcos que cuando se aproximaban a Jerusalén, próxima su entrada triunfal en la ciudad, pasaron por Betania (Mc 11, 1; 12), ninguno de los dos evangelistas hacen mención a ningún miembro de la familia amiga de Jesús. Es Lucas el que sin mencionar a Lázaro, nos habla de Marta y María en la conocida escena en la que el Señor le dice a Marta que “María ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada” (Lc 10, 38).
Finalmente es San Juan el que dedica todo el capitulo once de su evangelio a narrarnos el milagro de la resurrección de Lázaro, a quien vuelve a mencionar en el capitulo siguiente.
Lázaro (en hebreo Eleazar, que significa “Dios es mi ayuda”), el amigo de Jesús, había muerto hacía cuatro días. Jesús había recibido un mensaje; “Señor, el que amas está enfermo” (v. 3) y acudió a Betania. Después de la manifestación de fe de Marta cuando Jesús le dice, “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mi, aunque muera vivirá” (v. 25) y del encuentro con María que, con su apasionada forma de ser, se arroja llorando a los pies del Señor “si hubieras estado aquí no hubiera muerto mi hermano” (v.32) conmoviendo hondamente hasta el llanto al Señor; Jesús dijo a Marta “¿No te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios?” (v. 40).
Y la gloria de Dios se manifestó con el milagro que suponía que después de cuatro días muerto, al grito de Jesús: “Lázaro, sal fuera” (v. 43) Lázaro volvió a la vida.
Como hemos comentado Juan cuenta que seis días antes de la Pascua, Jesús cenó en Betania en casa de sus amigos y en la cena estaba Lázaro.
A partir de este momento entran en juego las tradiciones, la oriental dice que toda la familia tuvo que huir a Jaffa y de allí a Chipre donde Lázaro fue ordenado por San Pablo y San Bernabé como primer obispo de Kition (actual Larnaka), viviendo allí durante treinta años, siendo enterrado a su muerte por segunda y definitiva vez.
En el año 890 apareció en Larnaka una tumba con la inscripción “Lázaro amigo de Cristo”; el Emperador bizantino León VI el Sabio (866-912) se llevo a Constantinopla los supuestos restos del San Lázaro en el año 898 y en compensación construyó en Larnaka la Iglesia de San Lázaro, que aun existe, sobre la supuesta tumba de Lázaro.
La tradición occidental sitúa a la familia en el sur de Francia al ser expulsada de Palestina y a Lázaro como Obispo de Marsella.
El lugar donde se venera la supuesta primera tumba de Lázaro en Betania, sigue siendo visitado por los peregrinos. A lo largo del tiempo han existido diferentes iglesias en ese lugar, en el siglo XVI se construyó sobre la tumba la Mezquita de Uzair.
Entre los años 1952 y 1955 bajo el patrocinio de los franciscanos se construyo en los terrenos adyacentes una iglesia diseñada por el italiano Antonio Barluzzi y en 1965 la Iglesia Ortodoxa Griega construyó una Iglesia al oeste de la tumba.