Secuencia de Pentecostés

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Hoy, buy después de cincuenta días, treatment se acaba el tiempo pascual con la solemnidad de Pentecostés. Si hemos estado atentos o el celebrante lo ha mencionado, habremos notado que entre la segunda lectura y el aleluya de la Santa Misa, se han rezado unas oraciones. Estas oraciones reciben el nombre de “secuencia” y solamente se rezan en días especiales.
Quizás por esa falta de costumbre, en la ceremonia que he asistido, el sacerdote nos ha invitado a levantarnos para su rezo, cuando este debe hacerse sentados, pues la secuencia no es una parte del aleluya que sigue a continuación y que sí se canta de pie. En el articulo 64 de la Instrucción General del Misal Romano (IGMR), se concreta que la Secuencia “se canta antes del Aleluya”.
Las secuencias tienen su origen en el siglo IX y proliferaron entre el siglo XII y XVI. Parece que el monje Notker Balbulus (840-915) de la abadía benedictina de Sant Gall en Suiza, fue el precursor de este tipo de oraciones, atribuyéndosele mas de cincuenta.
Hasta el siglo XII se van desarrollando las secuencias rimadas independientes del Aleluya. Adquirieron una gran popularidad a finales de la Edad Media, de forma que se conocen unas cinco mil diferentes, algunas de autores tan famosos como el franciscano Tomás de Celano (1200-1270) o el teólogo y filosofo Santo Tomás de Aquino (1225-1274), de la orden de los Predicadores, autor, por ejemplo del Lauda Sion Salvatorem, Secuencia que se canta en la misa de la solemnidad de Corpus Christi.
No obstante la proliferación de secuencias fue mayor en el mundo germánico que en España, donde la liturgia mozárabe las desconoció y en Italia donde sólo unas pocas tomaron carta de naturaleza.
Ante esta situación el Concilio de Trento (1545-1563) quiso regular la gran cantidad de secuencias existentes, eliminándolas de la liturgia de la Misa, con excepción de cuatro, las que hoy en día tienen un uso litúrgico. Debido a la iniciativa del papa Benedicto XIII en 1727, el Stabat Mater volvió a formar parte de la liturgia como la quinta secuencia del Misal. El Stabat Mater, se canta en la fiesta de los siete dolores de la Virgen, en el viernes de pasión.
Las dos secuencias que son obligatorios son Victimae paschalis laudes que se canta el Domingo de Pascua y Veni Sancte Spiritus el día de Pentecostés.
Las otras dos, en la fiesta del Corpus (Lauda Sion Salvatorem) y en las misas de réquiem (Dies irae) se dejan Ad libitum, es decir, a la consideración o discreción del celebrante.
La más antigua de las secuencias en uso es la de Pascua, “A la Víctima pascual rindan alabanza los cristianos…”, compuesta en el siglo XI por Wipo de Burgundia, monje y capellán de Conrado II (990-1039), aunque también se ha atribuido al monje Notker Balbulus, anteriormente citado.
La secuencia del día de hoy, Veni Sancte Spiritus es un poema en latín, con la que la Iglesia pide su asistencia al Espíritu Santo. Recuerda la primera venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles en el primer Pentecostés cristiano, que San Lucas narra en el capítulo segundo de los Hechos de los Apóstoles y el texto se atribuye al conocido teólogo Stephen Langton (11501228), Arzobispo de Canterbury desde el 1207 hasta su muerte el 9 de julio de 1228 y autor, además, de la división en capítulos de la Biblia.
Esta secuencia es mucho menos conocida que el himno Veni creator Spiritus, un texto que pide la presencia del Espíritu Santo y que se suele utilizar en el mundo académico.
Algunas de estas secuencias, sobre todo el Dies irae y el Stabat Mater han tenido una importante recepción musical, inspirando a compositores famosos.