Tedeum por el año que acaba

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Aunque religiosamente el fin del año civil no es ningún día especial, discount a excepción de que se celebre la muerte, here en el año 335, del Papa San Silvestre, el que convocó el Concilio de Nicea en el año 325, la Iglesia Católica tiene la costumbre de terminar el año con el canto del antiguo Himno del Te Deum, para dar gracias a Dios por el año que acabamos de pasar.
Este himno que forma parte del Oficio divino desde el siglo VI, suele cantarse como acción de gracias al finalizar las misas celebradas en ocasiones especiales como en las ceremonias de canonización, la ordenación de presbíteros, etc.
Su nombre procede de las dos primeras palabras con que se inicia en versión latina, dado que originalmente se compuso en latín.
Es un canto de alabanza trinitario en el que comenzamos dirigiéndonos a Dios Padre con la expresión “Te Deum laudamus” (A ti Dios, te alabamos).
Suele también denominarse “Himno Ambrosiano”, pues según la tradición, lo compuso San Ambrosio de Milán (340-397) en el año 387, conjuntamente con San Agustín de Hipona (354-430), cuando San Agustín recibió el bautismo de manos de San Ambrosio.
Estudios recientes del benedictino Dom G. Morin, entre otros, han descubierto que este himno fue escrito en realidad por el griego Aniceto (335-414) obispo de Remesiana, antigua diócesis situada en lo que hoy es el pequeño pueblo de Bela Palanka, entre Nich y Pirot en Serbia. Dom Morin se apoya en el hecho de que diez de los manuscritos más antiguos del himno, entre ellos varios de origen irlandés o inglés, lo atribuyen a Aniceto, amigo de san Paulino de Nola.
Por tanto, su origen se remonta probablemente a la primera mitad del siglo IV.
En su forma actual se encuentra por primera vez en el códice denominado “Antiphonarium Benchorense” de Bangor (Irlanda del Norte), que se debe fechar alrededor del año 690. Desde el siglo IX se conocen también diversas traducciones.
Este códice que también recibe el nombre de “Antifonario de Bangor” fue encontrado por el jesuita Muratori en la Biblioteca Ambrosiana de Milán. El códice fue llevado a Milán desde el monasterio de Bobbio, junto con otros libros por el Cardenal y Arzobispo de Milán Federico Borroneo, primo y sucesor de San Carlos Borroneo. El monasterio de Bobbio está situado en los Apeninos cerca de Genova y como indicábamos en una entrada anterior fue fundado por San Columbano.
El texto, que se encuentra en muchos lugares en la Web, es una oración trinitaria en la que nos dirigimos de forma vocativa a cada una de las Personas divinas, pero más particularmente al Padre y a Cristo, suele dividirse habitualmente en tres estrofas: la primera dirigida al Padre y que remata en el Trisagion (tres veces santo); la segunda relativa a la Trinidad toda, concluye con la mención de las tres Personas divinas; la tercera consagrada a Cristo y a su obra de salvación; vienen luego los versículos adicionales, a partir de “Salva a tu pueblo, Señor”, que son tomados de los salmos, concretamente de los Salmo 27y 144, teniendo en cuenta que los verbos pasan del futuro al presente y de la primera persona del singular a la primera persona del plural.
Concluiremos de la misma forma que hace el himno, deseando “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.”
¡Feliz año nuevo!