Testimonios de la Resurrección

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Los cuatro evangelistas relatan lo que ocurrió el primer día después del sábado, cialis sale Marcos describe que en vez de encontrar a Jesús, ambulance las mujeres que muy de madrugada habían ido con aromas a ungir a Jesús, malady se encontraron que en el sepulcro estaba un joven sentado a la derecha, vestido de una túnica blanca, que les dice que Jesús Nazareno, el crucificado, ha resucitado. “Ellas salieron huyendo del sepulcro, temblando y fuera de sí. Y de puro miedo, no dijeron nada a nadie” (Mc 16, 8).
Mateo sitúa la escena con las mismas mujeres y el relato es similar, sin embargo la reacción de las mujeres es de temor y de un gran gozo. “Se alejaron aprisa del sepulcro, llenas de miedo y gozo, y corrieron a dar la noticia a los discípulos” (Mt 28, 8).
Aunque Lucas también menciona a unas mujeres como primeras descubridoras de que Jesús había resucitado, no existe concordancia entre estas mujeres y las de los dos relatos anteriores. La descripción, como es habitual en los sinópticos, es similar aunque no idéntica, en este caso, son dos hombres llevando vestiduras deslumbrantes los que informan de que aquel a quien venían a buscar no esta allí “¿Porqué buscáis entre los muertos al que vive?” (Lc 24, 5).

Nos cuenta Juan, que María Magdalena, que aparece en las cuatro versiones, cuando aun era de noche, se acercó al sepulcro y vio quitada la piedra que lo sellaba, pero a diferencia de los relatos anteriores avisa a Pedro, que es quien descubre el sepulcro vacío.
“Entonces corre adonde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el predilecto de Jesús, y les dice: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto” (Jn 20, 2). Después del descubrimiento dos ángeles vestidos de blanco interrogan a María Magdalena.
Sin embargo, la versión más antigua de la resurrección de Jesús procede de Pablo, en su primera carta a los Corintios, escrita alrededor del año 57, dice “que fue sepultado, que resucitó al tercer día, según las Escrituras” (I Cor 15, 4). Existen además pequeñas referencias, aunque muy importantes bajo el punto de vista testimonial, en los Hechos de los Apóstoles, “después de su pasión, se dio a ver en muchas ocasiones…” (Hch, 1, 3), Pedro en el Templo dice “Pedisteis la muerte para el autor de la vida, a quien Dios resucito de entre los muertos” (Hch 3, 15) y más tarde en su conversación con Cornelio “Dios le resucito el tercer día y le dio manifestarse…“(Hch 10, 40).
En el episodio de la conversión de Pablo, al imponerle las manos Ananias le dice “Saulo, hermano, me envía el Señor Jesús, el que se te apareció cuando venías por el camino, para que recobres la vista y te llenes de Espíritu Santo” (Hch 9, 17).
Todas estas referencias de los hechos son suficientemente descriptivas para aquellos que desde un planeamiento de fe no necesiten de mayor explicación, pero no son determinantes para aquellos que ponen en duda la Resurrección de Jesús, sobre todo teniendo en cuenta que los Evangelios no nos describen el hecho en sí mismo, el momento de la resurrección, sino sus consecuencias, la existencia de un sepulcro vacío.