Tres descubrimientos arqueológicos (1)

Print Friendly

Oxirrinco
Durante el pasado siglo XX se realizaron tres importantes descubrimientos arqueológicos que revolucionaron el mundo de la papirología.
El primero de ellos, cronológicamente hablando, fue el de Oxirrinco, nombre helenizado de una ciudad localizada a unos 160 Km. al sudoeste de El Cairo, en la margen izquierda del Bahr-Yusef (“Canal de José”) que actualmente se denomina El-Bahnasa (provincia de Minia).
El yacimiento arqueológico fue descubierto por Dominique Vivant, Barón de Denon (1747-1825) uno de los estudiosos que acompañaron a Napoleón durante su expedición militar y científica a Egipto (1799-1802).
El yacimiento no volvió a ser explorado hasta 1896. Entre este año y 1907, Bernard P. Grenfell (1869-1926) egiptólogo y miembro del Queen’s College de Oxford y el papirólogo Arthur S. Hunt (1871-1934) encontraron miles de papiros la mayoría escritos en griego y entre ellos algunas de las mas antiguas copias del Nuevo Testamento y de la Septuaginta. Los papiros fueron publicados por Grenfell y Hunt a partir del año 1988.
Todo el material descubierto se conoce con el nombre de Papiros de Oxirrinco y dada la cantidad tan importante descubierta están actualmente archivados en muchas instituciones a nivel mundial, aunque la mayoría de ellos están en el Ashmolean Museum en la Universidad de Oxford.
Entre los textos profanos que se encontraron en Oxirrinco podemos mencionar poemas de Píndaro, casi un tercio del drama Hipsípila de Eurípides que la escribió en el año 406 a. de C. poco antes de su muerte, una biografía de Eurípides, escrita por Sátiro en el siglo III a. de C. y muchos fragmentos de obras del dramaturgo ateniense Menandro (342-291 a. de C.).
La relación de textos del Antiguo, como del Nuevo Testamento es impresionante, que podemos concretar, como ejemplo, en un dato, de los 118 papiros existentes del Nuevo Testamento, 44 es decir un 37% fueron encontrados en Oxirrinco.
También se encontraron textos apócrifos, como los evangelios de Tomás y Pedro, no canónicos como, el “Pastor de Hermas” y la “Didaché” y de los Padres de la Iglesia como “Contra los herejes” de Ireneo.
En los años treinta Evaristo Breccia (1876-1967), realizó nuevas excavaciones para el Museo de Alejandría del que había sido Director.
En 1992 el Servicio de Antigüedades de Egipto y la Universidad de Barcelona establecieron un acuerdo de colaboración para realizar trabajos arqueológicos en Oxirrinco. Las primeras excavaciones fueron realizadas durante los años 1.992-94 y dirigidas por el Catedrático de Historia Antigua Josep Padró Parcerisa, ejerciendo de co-director Mahmud Hamza. Se trabajo regularmente hasta octubre de 2002.
Nag Hammadi
El segundo descubrimiento son los que se realizaron en Nag Hammadi, un pueblo en la ribera del río Nilo en Egipto, llamado Chenoboskion en la antigüedad, donde en el año 320 San Pacomio fundó el primer monasterio cristiano.
Su notoriedad es debida a que en 1945 apareció una amplia colección de códices antiguos. En el 367, los monjes locales copiaron unos 45 escritos religiosos diversos en trece de códices encuadernados en cuero. Esta biblioteca fue cuidadosamente sellada en ánforas y escondida entre las rocas, donde permaneció sin descubrirse durante casi 1600 años.
En diciembre del año 1945 el campesino egipcio Mohammed Ali Samman encontró más de 1200 páginas de los antiguos manuscritos en papiro, enterrados junto al acantilado oriental en el alto valle del río Nilo, en el lugar conocido como Gebel Tarif a cinco kilómetros de Nag Hammadi.
Los Manuscritos de Nag Hammadi están formados por 52 tratados gnósticos y una traducción parcial de “La República” de Platón (incluido en el códice VI), muy modificada con conceptos gnósticos de la época de los manuscritos. Parece ser que fueron escritos alrededor del año 330 y enterrados a finales de siglo IV o principios del V.
Los códices están escritos en copto, aunque las obras eran probablemente traducciones del griego. Quizás la obra más famosa entre estos manuscritos es el Evangelio de Tomás, del cual, los códices de Nag Hammadi contienen la única copia completa.
Los códices de Nag Hammadi se encuentran en la actualidad en el Museo Copto de El Cairo excepto el primero, que actualmente se conoce con el nombre de códice Jung, que fue vendido en los Estados Unidos a unos coleccionistas privados. El historiador y teólogo holandés, Gilles Quispel (1916-2006), oyó hablar de esos manuscritos y decidió comprarlos por medio de la Fundación Jung de Zurich.
La importancia de este descubrimiento reside en que aportan una amplísima documentación sobre las herejías gnósticas, bien conocidas por los Padres de la Iglesia, pero de las que no se tenían textos escritos. Destaca, además del Evangelio de Tomás, el Apócrifo de Juan, que aparece en los cuatro primeros códices, en el que los aspectos cristianos se ven oscurecidos respecto a los principios gnósticos que son el núcleo central del texto.