Veni Creator Spiritus

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Pentecostés y el Espíritu Santo están intrínsicamente unidos y nadie se sorprendería que en esta época se rece específicamente a la tercera persona de la Santísima Trinidad, unhealthy sin embargo, pharmacy comenzar el nuevo año con la invocación al Espíritu Santo puede ser un hecho menos conocido a pesar de ser la forma con que la Iglesia empieza cada año.
De la misma manera que se despide el año con el canto del Tedeum en acción de gracias, se inicia el nuevo con el canto de otro antiguo himno trinitario el Veni Creator Spiritus. En ambos casos, los fieles que así lo hacen y cumplen las debidas condiciones, reciben indulgencia plenaria aplicable a ellos mismos o a cualquier alma del Purgatorio.
No es esta la única analogía entre los dos himnos, también el Veni Creator le ha sido atribuido a San Ambrosio y ente caso concreto también a San Gregorio Magno, pero sin datos contrastados para ninguna de las dos atribuciones.
Su autor parece ser que fue Rabano Mauro (780-856), arzobispo de Maguncia y previamente abad de Fulda, monasterio fundado por San Bonifacio (680-754) y que se puede considerar como la cuna del cristianismo en el centro de Alemania.
El Veni Creator Spiritus es un cántico eclesial que invoca la presencia del Espíritu Santo. Este himno se incluye en el Breviario Romano en las Vísperas y en la Tercia de Pentecostés y en toda su octava.
La Iglesia también lo canta en funciones solemnes tales como la elección de Papas, la consagración de obispos, la ordenación de sacerdotes, la dedicación de iglesias, etc. y en la coronación de reyes, donde los anglicanos continúan utilizándolo, siendo el único himno del Breviario conservado por la Iglesia Anglicana del que se han realizado múltiples traducciones. Hay unas sesenta versiones inglesas.
También existe costumbre de cantarlo, además del Gaudeamus Igitur, en el mundo universitario, donde se suele hacer en la apertura y el cierre del año académico, uniendo lo sacro con lo mundano.
En el Concilio celebrado en Reims en 1049, que presidió el Papa León IX, se cantó al comienzo de la tercera sesión en lugar del antífona ordinaria, “Exaudi nos, Domine”